<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-31030965</id><updated>2011-04-21T14:59:32.897-07:00</updated><title type='text'>LIBRO ANDAMIO</title><subtitle type='html'>PROMOCIÓN DE LECTURA, ESCRITURA Y ARTE</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://libroandamio.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://libroandamio.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>LIBRO ANDAMIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14521135963580945799</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/LA2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>8</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31030965.post-116052755206715822</id><published>2006-10-10T17:43:00.000-07:00</published><updated>2006-10-11T16:57:18.023-07:00</updated><title type='text'>Libro de Yasunari Kawabata</title><content type='html'>Este es uno de los libros gratuitos en la web, cortesía de libro.dot:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://d.turboupload.com/d/1069332/Kawabata__Yasunari_-_El_Palacio_de_las_Bellas_.doc.html"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El palacio de las bellas durmientes&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, de Yasurari Kawabata, escritor japonés y Premio Nobel de literatura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31030965-116052755206715822?l=libroandamio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://libroandamio.blogspot.com/feeds/116052755206715822/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31030965&amp;postID=116052755206715822' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/116052755206715822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/116052755206715822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://libroandamio.blogspot.com/2006/10/libro-de-yasunari-kawabata.html' title='Libro de Yasunari Kawabata'/><author><name>LIBRO ANDAMIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14521135963580945799</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/LA2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31030965.post-115937709528097479</id><published>2006-09-27T09:59:00.000-07:00</published><updated>2006-10-05T17:53:23.003-07:00</updated><title type='text'>LOS DERECHOS IMPRESCINDIBLES DEL LECTOR</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.voir.ca/_images/montreal/1742/texte/li_pennac.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.voir.ca/_images/montreal/1742/texte/li_pennac.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Daniel Pennac&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El derecho a no leer&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como cualquier enumeración de derechos que se respete, la de los derechos a la lectura debería empezar por el derecho a no hacer uso de ellos —y en este caso con el derecho a no leer—, sin lo cual no se trataría de una lista de derechos sino de una trampa viciosa.Para comenzar, la mayoría de los lectores se conceden a diario el derecho a no leer. Mal que le pese a nuestra reputación, entre un buen libro y una mala película de televisión, la segunda sale ganando con más frecuencia de lo que nos gustaría confesar. Y además nosotros no leemos de continuo. Nuestros períodos de lectura alternan a menudo con largas dietas durante las cuales basta la visión de un libro para despertar las miasmas de la indigestión.Pero lo más importante está en otra parte.Estamos rodeados de cantidad de personas del todo respetables, a veces graduadas en la universidad, incluso “eminentes” —de las cuales algunas hasta poseen excelentes bibliotecas—, pero que no leen, o leen tan poco que nunca se nos ocurriría la idea de ofrecerles un libro. No leen. Sea porque no sienten la necesidad, sea porque tienen muchas otras cosas que hacer (pero viene a ser lo mismo; es que esas otras cosas los colman o los obnubilan), sea porque alimentan otro amor y lo viven con una exclusividad absoluta. En resumen, a esas personas no les gusta leer. Y no por eso dejan de ser muy frecuentables, incluso deliciosas de frecuentar. (Al menos no nos piden de continuo nuestra opinión sobre el último libro que leímos, nos ahorran sus reservas irónicas sobre nuestro novelista preferido y no nos consideran retardados por no habernos precipitado sobre la última de Fulano, que acaba de salir, editada por Mengano, y de la cual el crítico Zutano ha dicho lo mejor.) Son tan “humanos” como nosotros, sensibles también a las desdichas del mundo, preocupados por los “derechos humanos” y comprometidos a respetarlos dentro de su esfera de influencia personal, lo que ya es mucho —pero ahí está, no leen. Allá ellos.La idea de que la lectura “humaniza al hombre” es justa en su conjunto, a pesar de que existen algunas excepciones deprimentes. Se es sin duda un poco más “humano”, si entendemos por eso un poco más solidario con la especie (un poco menos “fiera”), después de haber leído a Chejov que antes.Pero cuidémonos de flanquear este teorema corolario según el cual todo individuo que no lee debería ser considerado a priori como un bruto potencial o un cretino rehibitorio (sic). Si lo hacemos convertiremos la lectura en una obligación moral, y éste es el comienzo de una escalada que nos llevará rápidamente a juzgar, por ejemplo la “moralidad” de los libros mismos, en función de criterios que no tendrán ningún respeto por esa otra libertad inalienable: la libertad de crear. A partir de ese momento la bestia seremos nosotros, por más lectores que seamos. Y Dios sabe que bestias de esta especie no faltan en el mundo.En otras palabras, la libertad de escribir no podría acomodarse a la obligación de leer.El deber de educar, por su parte, consiste en el fondo en enseñar a leer a los niños, en iniciarlos en la literatura, en darles los medios para juzgar si sienten o no la “necesidad de los libros”. Puesto que si bien se puede admitir sin problema que un particular rechace la lectura, es intolerable que sea —o que se crea— rechazado por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;El derecho a saltarse las páginas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Leí La guerra y la paz por primera vez a los doce o trece años (más bien a los trece, estaba en quinto y bastante adelante). Desde el comienzo de las vacaciones, las largas, veía a mi hermano (el mismo de Vinieron las lluvias) internarse en esta novela enorme, y su mirada se volvía tan lejana como la del explorador que desde hace siglos ha perdido la preocupación por su tierra natal.—¿Es tan estupenda?— ¡Formidable!—¿Qué es lo que cuenta?—Es la historia de una chica que ama a un tipo y se casa con un tercero.Mi hermano siempre ha tenido el don de resumir. Si los editores lo contrataran para redactar sus textos de contraportada (esas patéticas exhortaciones a leer que se pegan al dorso de los libros), nos ahorrarían bastante palabrería inútil.—¿Me la prestas?—Te la doy.Yo estaba interno, ése era un regalo inestimable. Dos gruesos volúmenes que me mantendrían entusiasmado durante todo el trimestre. Cinco años mayor que yo, mi hermano no era del todo idiota (y por lo demás tampoco se ha vuelto) y sabía a ciencia cierta que La guerra y la paz no podía reducirse a una historia de amor, por bien elaborada que fuera. Sólo que conocía mi gusto por los incendios del sentimiento y sabía despertar mi curiosidad mediante la formulación enigmática de sus resúmenes. (Un “pedagogo, en mi opinión.) Estoy convencido que fue el misterio aritmético de su frase el que me hizo cambiar temporalmente mis Bibliotheque verte, rouge et or y demás Signes de piste para meterme en esta novela. “Una chica que ama a un tipo y se casa con un tercero”... no veo quién se hubiera podido resistir. De hecho no quedé decepcionado aunque se equivocó en sus cuentas. En realidad éramos cuatro los que amábamos a Natacha: el príncipe Andrés, ese granuja de Anatol (pero ¿se puede llamar a eso amor?), Pedro Bezujov y yo. Como yo no tenía la menor posibilidad, me resultó forzoso identificarme con los otros. (Pero no con Anatol, ¡un verdadero cabrón el tipo ése!)Lectura tanto más deliciosa en la medida en que se efectuaba durante la noche, a la luz de una linterna de bolsillo y bajo la colcha colocada como una tienda de campaña en medio de un dormitorio de cincuenta soñadores, roncadores y otros pataleadores. La habitación del vigilante en la que crepitaba la lamparilla estaba al lado, pero qué, en el amor siempre es el todo por el todo. Todavía hoy siento el volumen y el peso de aquellos libros en mis manos. Era la versión de bolsillo, con esa linda cara de Audrey Hepburn a la que miraba embelesado un Mel Ferrer principesco con pesados párpados de muchacho enamorado. Me salté las tres cuartas partes del libro por no interesarme más que el corazón de Natacha. Compadecí a Anatol, incluso, cuando le amputaron la pierna, maldije a ese bestia del príncipe Andrés por haberse quedado parado frente a ese cañón, en la batalla de Borodino... (“Pero tírate al suelo, por Dios, que va a explotar, no puedes hacerle eso, ¡ella te ama!”) Me interesé en el amor y en las batallas y me salté los asuntos políticos y las estrategias... Seguí muy de cerca los sinsabores conyugales de Pedro Bezujov y de su esposa Helena (nada simpática, Helena, de verdad no la encontré simpática...) y dejé a Tolstoi disertando solo sobre los problemas agrarios de la Rusia eterna...Me salté muchas páginas, de veras.Y todos los muchachos deberían hacer otro tanto.De esta manera podrían ofrecerse muy temprano casi todas las maravillas que se consideran inaccesibles para su edad.Si tienen ganas de leer Moby Dick, pero se desaniman ante los desarrollos de Melville sobre el material y las técnicas de la pesca de ballenas, no es menester que renuncien a su lectura sino que salten, salten sobre esas páginas y, sin preocuparse del resto, persigan a Ahab como él persigue su blanca razón para vivir o para morir. Si quieren conocer a Iván, Dimitri y Aliocha Karamazov y a su increíble padre, que abran y lean Los hermanos Karamazov, es para ellos, incluso si tienen que saltarse el testamento del starets Zósimo o la leyenda del Gran Inquisidor.Un gran peligro les acecha si no deciden por ellos mismos lo que está a su alcance y se saltan las páginas que ellos escojan: otros lo harán en su lugar. Se armarán con las grandes tijeras de la imbecilidad y recortarán todo lo que consideren demasiado “difícil”. Eso produce resultados espantosos. Moby Dick o Los miserables reducidos a resúmenes de 150 páginas, mutilados, chapuceados, encogidos, momificados, reescritos en un lenguaje famélico que se supone que sea el suyo. Un poco como si yo me pusiese a redibujar Guernica con el pretexto de que Picasso habría metido allí demasiados trazos para un ojo de doce o trece años.Y además incluso cuando hemos crecido, y hasta si nos repugna confesarlo, nos ocurre todavía que nos “saltemos páginas”, por razones que no nos conciernen más que a nosotros y al libro que leemos. Es posible también que nos lo prohibamos del todo, que leamos hasta la última palabra, juzgando que aquí el autor da largas, que aquí toca un aire de flauta medio gratuito, que en tal lugar cae en la repetición y en tal otro en la tontería. Digámonos lo que nos digamos, este disgusto testarudo que entonces nos imponemos no pertenece al orden del deber, es una categoría de nuestro placer de lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El derecho a terminar un libro&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hay treinta y seis mil razones para abandonar una novela antes del final: la sensación de que ya le hemos leído, una historia que no nos agarra, nuestra desaprobación total de la tesis del autor, un estilo que nos eriza el cabello, o por el contrario una ausencia de escritura a la que ninguna otra razón compensa para que justifique ir más lejos... Inútil enumerar las otras 35995, entre las cuales sin embargo hay que colocar una caries dental, las persecuciones de nuestro jefe de departamento o un cataclismo del corazón que petrifica nuestra cabeza.¿El libro se nos cae de las manos?Que se caiga.Después de todo, no cualquiera es Montesquieu para poder ofrecerse por encargo el consuelo de una hora de lectura.Sin embargo, entre nuestras razones para abandonar una lectura, hay una que merece que nos detengamos un poco: el vago sentimiento de una derrota. Abrí, leí, y muy rápido me sentí hundido por algo más fuerte que yo. Reúno mis neuronas, me peleo con el texto, pero nada que hacer, por más que tenga el sentimiento de lo que está escrito allí merece ser leído, no pesco nada —o casi nada—, siento una “extrañeza” que no me ofrece asidero.Lo dejo.O más bien lo pongo a un lado. Lo coloco en mi biblioteca con el proyecto vago de volverlo a tomar algún día. Petersburgo de Andrei Bielyi, Joyce y su Ulises, Bajo el volcán de Malcolm Lowry me esperaron varios años. Hay otros que todavía me esperan y es probable que a algunos de ellos no los vuelva a tomar nunca. Eso no es un drama, así es. La noción de “madurez” es un asunto curioso en materia de lectura. Hasta cierta edad no tenemos la edad para ciertas lecturas, está bien. Pero, al contrario de las nuevas botellas, los buenos libros no envejecen. Nos esperan en las estanterías y somos nosotros quienes envejecemos. Cuando nos creemos con suficiente “madurez” para leerlos, empezamos de nuevo.Y entonces de dos cosas una: o el encuentro ocurre o es un nuevo fiasco. Quizás lo intentemos de nuevo, quizás no. Pero claro que no es culpa de Thomas Mann el que hasta ahora yo no haya podido alcanzar la cima de su Montaña mágica.La gran novela que se nos resiste no es necesariamente más difícil que la otra... hay allí, entre ella —por grande que sea— y nosotros —por aptos para “comprenderla” que nos consideremos— una reacción química que no funciona. Un buen día simpatizamos con la obra de Borges que hasta entonces nos tenía a distancia, pero seguiremos toda la vida ajenos a la de Musil... Aquí la elección está en nuestras manos: o pensamos que es culpa nuestra, que nos falta una casilla, que abrigamos una parte de tontería irreductible, o nos ponemos del lado de la noción muy controvertida del gusto y buscamos dibujar el mapa de los nuestros.Es prudente recomendar a nuestros muchachos esta segunda solución.Tanto más cuanto ella puede ofrecerles ese escaso placer de leer comprendiendo por fin por qué no nos gusta. Y este otro escaso placer: escuchar sin emoción al pedante en turno chillarnos en el oído:—¿Pero cómo es posible que no le guste Stendhaaaaal?Es posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El derecho a releer&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Releer lo que había rechazado antes, releer sin saltarse una línea, releer desde otro ángulo, releer para verificar, sí... nos concedemos todos estos derechos.Pero releemos sobre todo gratuitamente, por el placer de la repetición, la alegría de los reencuentros, la puesta a prueba de la intimidad.“Otra vez, otra vez” decía el niño que fuimos... Nuestras relecturas de adultos tienen que ver con ese deseo: encantarnos con la permanencia y descubrirla todas las veces rica en nuevas maravillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El derecho a leer cualquier cosa&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A propósito del “gusto”, ciertos de mis alumnos sufren mucho cuando se encuentran frente a la archiclásica disertación ¿Se puede hablar de novelas buenas y malas? Como detrás de su “yo no hago concesiones” son más bien gentiles, en lugar de abordar el aspecto literario del problema, lo miran desde un punto de vista ético y no tratan el problema sino desde el ángulo de las libertades. De golpe el conjunto de sus tareas podría resumirse en esta fórmula: “Claro que no, de ninguna manera, tenemos el derecho de escribir lo que queramos y todos los gustos de los lectores están en la naturaleza, ¿en serio!” Sí... sí, sí... postura del todo honorable...Lo que no impide que haya buenas y malas novelas. Se puede citar nombres, se pueden dar pruebas.Para ser breve, cortemos por lo sano: digamos que existe lo que yo llamaría una “literatura industrial” que se contenta con reproducir hasta el infinito los mismos tipos de relatos, despacha estereotipos en serie, comercia con los buenos sentimientos y las sensaciones fuertes, salta sobre todos los pretextos ofrecidos por la actualidad para producir una ficción de circunstancias, se entrega a “estudios de mercado” para liquidar, según la “coyuntura”, del tipo de “producto” que se supone inflamará a tal categoría de lectores.Éstas serán, con seguridad, malas novelas.¿Por qué? Porque no tienen nada que ver con la creación sino con la reproducción de “formas” preestablecidas, porque son un intento de simplificación (es decir de mentiras), cuando la novela es arte de verdad (es decir de complejidad), porque al halagar nuestros automatismos, adormecen nuestra curiosidad, en fin, y sobre todo, porque el autor no está allí, como tampoco está la realidad que pretende describirnos.En resumen, es una literatura en serie, “lista para disfrutarse”, hecha en molde y al que le gustaría apresarnos en el molde.No hay que creer que estas idioteces son un fenómeno reciente, ligado a la industrialización del libro. En absoluto. La explotación de lo sensacional, de la obrita ingeniosa, del estremecimiento fácil en una frase sin autor, no viene de ayer. Para no citar más que dos ejemplos, la novela de caballería se enterró allí, y el romanticismo mucho tiempo después. Pero como no hay mal que por bien no venga, la reacción a esta literatura descarriada nos ha dado dos de las más bellas novelas que hay en el mundo: Don Quijote y Madame Bovary. Hay, pues, “buenas” y “malas” novelas.A menudo son las segundas las que primero encontramos en nuestro camino.Y a fe mía, tenga el recuerdo de haberlas encontrado divertidísimas cuando pasé por ellas. Tuve mucha suerte: nadie se burló de mí, nadie levantó los ojos al cielo, nadie me trató de cretino. Apenas dejaron a mi paso algunas “buenas” novelas cuidándose de no prohibirme en absoluto las otras.Eso era prudencia.Buenas y malas, durante un tiempo leímos todo junto. Igual que no renunciamos de un día para otro a nuestras lecturas de infancia. Todo se mezcla. Se sale de La guerra y la paz para volver a lanzarse a los libros de aventuras de la Bibliotheque verte. Se pasa de la colección Harlequin (historias de bellos galenos y de enfermeras meritorias) a Boris Pasternak y a su Doctor Zhivago —también él un médico guapo, y Lara una enfermera, ¡y bien meritoria!Y después, un día, el que gana es Pasternak. Poco a poco nuestros deseos nos llevan a frecuentar a los “buenos”. Buscamos escritores, buscamos escrituras; superados los que son sólo camaradas de juegos, reclamamos compañeros de ser. La anécdota sola ya no nos basta. Ha llegado el momento en que pedimos a la novela algo más que la satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones.Una de las grandes alegrías del ”pedagogo” es —cuando está autorizada cualquier lectura— ver a un alumno cerrar solo la puerta de la fábrica best-seller para subir a respirar donde el amigo Balzac.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El derecho al bovarismo(enfermedad textualmente transmisible)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A grandes rasgos, el bovarismo es esa satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones: la imaginación se inflama, los nervios vibran, el corazón se acelera, la adrenalina salta, la identificación opera en todas direcciones, y el cerebro confunde (por un momento) el gato de lo cotidiano con la libre de lo novelesco...Para todos es nuestro primer estado de lectura. Delicioso.Pero más o menos aterrador para el observador adulto que, casi siempre, se apresura a blandir un “buen título” bajo las narices del joven bovariano, exclamando:—De todas maneras Maupassant es “mejor”, ¿no?Calma... No ceder uno mismo al bovarismo; decirse que Ema, después de todo, no era más que un personaje de novela, es decir, el producto de un determinismo en el que las causas sembradas por Gustave no engendraban sino los efectos —por verdaderos que fuesen— deseados por Flaubert.En otras palabras, el hecho de que esta muchacha coleccione novelas románticas no significa que terminará tragando arsénico a cucharadas.Forzarla en esta etapa de sus lecturas es alejarnos de ella, renegando de nuestra propia adolescencia. Y es privarla del placer incomparable de prescindir mañana y por sí misma de los estereotipos que, hoy, parecen fascinarla.Es prudente reconciliarnos con nuestra propia adolescencia; odiar, despreciar, negar o simplemente olvidar al adolescente que fuimos es en sí misma una actitud adolescente, una concepción de la adolescencia como una enfermedad mortal.De allí la necesidad de que recordemos nuestras primeras emociones como lectores y de que le levantemos un pequeño altar a nuestras viejas lecturas, incluyendo las más “tontas”. Desempeñan ellas un papel inestimable: emocionarnos por lo que fuimos al tiempo que nos hacen reír de lo que nos emocionaba. Los jóvenes que comparten nuestra vida sin duda alguna ganarán con ello en respeto y en ternura.Vilipendiamos la estupidez de las lecturas adolescentes, pero no es raro que nos rindamos al éxito de un escritor telegénico, del que nos burlaremos cuando haya pasado de moda. Las preferencias literarias se explican muy bien por esta alternancia de nuestros caprichos ilustrados y de nuestras negaciones perspicaces.Nunca engañados, siempre lúcidos, pasamos el tiempo sucediéndonos a nosotros mismos, convencidos para siempre de que madame Bovary es la otra.Ema debía compartir esta convicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El derecho a leer en cualquier parte&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Chalons-sur-Marne, 1971, invierno.Cuartel de la escuela de prácticas de artillería.Durante la distribución matutina de las faenas, el soldado de segunda clase Fulano (matrícula 14672/1, bien conocido de nuestros servicios) se ofrece día a día como voluntario para la tarea menos popular, la más ingrata, la que es asignada frecuentemente como castigo y que atenta contra los honores mejor templados: la legendaria, la infamante, la innombrable faena de letrinas.Todas las mañanas.Con la misma sonrisa (interior).—¿Faena de letrinas?Da un paso al frente:—¡Fulano!Con la gravedad última que precede al asalto, toma la escoba de la que cuelga la bayeta como si se tratase del estandarte de la compañía y desaparece, para gran alivio de la tropa. Es un valiente: nadie lo sigue. El ejército entero se queda a cubierto en la trinchera de las faenas honorables.Pasan las horas. Se le cree desaparecido. Casi se le ha olvidado. Se le olvida. Sin embargo reaparece al terminar la mañana, golpeando los talones para el informe al cabo de compañía: “¡Letrinas impecables, mi cabo!” El cabo recupera bayeta y escoba con una mirada en la que se dibuja una profunda interrogación que no formula jamás (respeto humano obliga). El soldado saluda, da media vuelta, se retira, llevando consigo su secreto.El secreto pesa bastante en el bolsillo derecho de su traje de fatiga: 1900 páginas que la Pleiade consagró a las obras completas de Nicolás Gogol. Un cuarto de hora de bayeta contra una mañana de Gogol... Cada mañana, desde hacía dos meses de invierno, confortablemente sentado en la sala de los tronos, encerrado con doble llave, el soldado Fulano vuela muy por encima de las contingencias militares. ¡Todo Gogol! Desde las nostálgicas Veladas de Ucrania hasta los hilarantes Cuentos peterburgueses, pasando por el terrible Taras Bulba, y el humor negro de Las almas muertas, sin olvidar el teatro y la correspondencia de Gogol, ese Tartufo increíble.Porque Gogol es el Tartufo que habría inventado Moliere —lo que el soldado Fulano no habría comprendido nunca si hubiera cedido esta tarea a los demás.Al ejército le gusta celebrar los hechos de armas.De éste apenas quedan dos alejandrinos, grabados muy arriba, en el metal de un tanque de agua, y que se cuentan entre los más suntuosos de la poesía universal:Si, yo puedo sin mentir, y esto es doctrinadecir que leí entero a Gogol en la letrina.(Por su parte Clemenceau, “el tigre”, también él un famoso soldado, daba gracias a una constipación crónica, sin la cual afirmaba, no hubiera tenido la dicha de leer las Memorias de Saint-Simon.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El derecho a picotear&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Yo picoteo, tú picoteas, dejémoslos picotear.Es la autorización que nos concedemos para tomar cualquier volumen de nuestra biblioteca, abrirlo en cualquier parte y meternos en él por un momento, porque sólo disponemos de ese momento. Ciertos libros se prestan al picoteo mejor que otros porque están compuestos de textos cortos y separados: las obras completas de Alfonso Allais o de Woody Allen, las novelas cortas de Kafka o de Saki, Los Papiers collés de George Perros, el buen viejo La Rochefoucauld, y la mayor parte de los poetas...Dicho esto, se puede abrir a Proust, a Shakespeare o la Correspondencia de Raymond Chandler por cualquier parte y picotear aquí y allá, sin correr el menor riesgo de resultar decepcionados.Cuando no se tiene el tiempo ni los medios para tomarse una semana en Venecia, ¿por qué rehusarse el derecho de pasar allí cinco minutos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El derecho a leer en voz alta&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Le pregunto:—¿Te leían cuentos en voz alta cuando eras pequeña?Ella me contesta:—Nunca. Mi padre estaba a menudo de viaje y mi madre demasiado ocupada.Le pregunto: —¿Entonces de dónde te viene ese gusto por la lectura en voz alta?Me contesta:—De la escuela.Feliz de oír que por fin alguien le reconoce algún mérito a la escuela, exclamó alegre:—¡Ah, lo ves!Ella me dice:—En absoluto. La escuela nos prohibía la lectura en voz alta: La lectura silenciosa era ya el credo en mi época. Directo del ojo al cerebro. Transcripción instantánea. Rapidez, eficacia. Con una prueba de comprensión cada diez líneas. La religión del análisis y el comentario desde el principio. La mayoría de los muchachos reventaban de miedo, y ése no era sino el comienzo. Todas mis respuestas eran correctas, si quieres saberlo, pero apenas volvía a casa releía todo en voz alta.—¿Por qué?—Para maravillarme. Las palabras pronunciadas se lanzaban a existir fuera de mí, vivían de verdad. Y además porque me parecía que esto era un acto de amor. Que era el amor mismo. Siempre he tenido la impresión de que el amor al libro pasa por el amor a secas. Acostaba a mis muñecas en la cama, en mi lugar, y les leía. A veces me dormía a sus pies, sobre la alfombra.La escucho... la escucho, y me parece oír a Dylan Thomas, borracho como la desesperación, leyendo sus poemas con voz de catedral...La escucho y me parece ver a Dickens el viejo, Dickens huesudo y pálido, ya a punto de morirse, subir a escena... su gran público de iletrados de repente petrificado, silencioso hasta el punto de que se oía abrir el libro... Oliver Twist... la muerte de Nancy ¿es la muerte de Nancy lo que va a leernos!La escucho y oigo a Kafka reírse hasta las lágrimas leyéndole La metamorfosis a Max Brod, quien no está seguro de entenderla... Y veo a la pequeña Mary Shelley ofrecerle largos trozos de su Frankenstein a Percy y a sus entusiasmados camaradas...La escucho y aparece Martin du Gard leyéndole a Gide sus Thibault... pero Gide no parece oírlo... están sentados a la orilla de un río... Martin du Gard lee, pero la mirada de Gide está en otra parte... los ojos de Gide se han ido allá abajo, donde dos adolescentes se zambullen... una perfección que el agua viste de luz... Martin du Gard está furioso... pero no, él leyó bien... y Gide oyó todo... y Gide le comenta todo lo bien que piensa de estas páginas... pero de todas maneras habría tal vez que modificar esto y aquello, por aquí y por allá...Y Dostoievski, que no se contentaba con leer en voz alta, sino que escribía en voz alta... Dostoievski, sin aliento, después de haberle vociferado su requisitoria contra Raskolnikov (o contra Dimitri Karamazov, ya no lo sé)... Dostoievski preguntándoles a Anna Grigorievna, la esposa estenógrafa:“¿Entonces, en tu opinión, cuál es el veredicto? ¿Ah?”Anna: ¡Condenado!Y el mismo Dostoievski, después de haberle dictado el alegato de la defensa: “¿Entonces? ¿Entonces?”Anna: ¡Absuelto!Sí...Extraña desaparición, la de la lectura en voz alta. ¿Qué hubiera pensado Dostoievski? ¿Y Flaubert? ¿No más al derecho de ponerse las palabras en la boca antes de metérselas en la cabeza? ¿No más oído? ¿No más música? ¿No más saliva? ¿No más gusto, las palabras? ¡Y entonces qué! ¿O es que Flaubert no gritaba su Bovary hasta reventarse los tímpanos? ¿O es que él no está definitivamente mejor ubicado que nadie para saber que el entendimiento del texto pasa por el sonido de las palabras, de dónde brota todo su sentido? ¿Es que él, que se ha peleado tanto contra la música intempestiva de las sílabas, la tiranía de las cadencias, no sabe mejor que nadie que el sentido se pronuncia? ¿Qué? ¿Textos mudos para espíritus puros? ¡A mí Rabelais! ¿A mí Flaubert! ¡Dosto! ¡Kafka! ¡Dickens, a mí! ¡Gigantescos gritadores de sentidos, aquí de inmediato! ¡Vengan a insuflar nuestros libros! ¡Nuestras palabras necesitan cuerpos! ¡Nuestros libros necesitan vida!Es verdad que es confortable, el silencio del texto... no se arriesga allí la muerte de Dickens, a quien sus médicos le pedían callar por fin sus novelas... el texto y él mismo... todas esas palabras amordazadas en la cocina acolchada de nuestra inteligencia... cómo se siente uno que es alguien en ese silencioso tejerse de nuestros comentarios... y además, al juzgar el libro a solas no se corre el riesgo de ser juzgado por él pues cuando se mezcla la voz, el libro dice mucho sobre su lector... el libro lo dice todo. El hombre que lee de viva voz se expone de manera absoluta. Si no sabe lo que lee, es ignorante en sus palabras, es una miseria, y eso se escucha. Si rehúsa habitar su lectura, las palabras permanecen como letras muertas, y eso se siente. Si colma el texto de su presencia, el autor se retracta, es un número de circo, y eso se ve. El hombre que lee de viva voz se expone de manera absoluta a los ojos que lo escuchan.Si lee de verdad, si pone en ello su saber y domina su placer, si su lectura es un acto de simpatía con el auditorio tanto como con el texto y su autor, si logra que se oiga la necesidad de escribir y despierta nuestra oscura necesidad de comprender, entonces los libros se abren de par en par, y la muchedumbre de aquellos que se creían excluidos de la lectura se precipitan tras él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El derecho a callarnos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal. Vive en grupos porque es gregario, pero lee porque se sabe solo. La lectura es una compañía que no ocupa el lugar de ninguna otra y a la que ninguna compañía distinta podría reemplazar. No le ofrece ninguna explicación definitiva sobre su destino, pero teje una retícula apretada entre de complicidades entre la vida y él. Ínfimas y secretas complicidades que hablan de la necesidad paradójica de vivir, al tiempo que iluminan el absurdo trágico de la vida... De modo que nuestras razones para leer son tan extrañas como nuestras razones para vivir. Y a nadie se le ha otorgado poder para pedirnos cuentas sobre esta intimidad.Los pocos adultos que me dieron a leer se borraron siempre frente al libro y se abstuvieron de preguntarme lo que yo había entendido. A ellos, claro, yo les hablaba de mis lecturas. Vivos o muertos, les regalo estas páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomado de: &lt;em&gt;Como una novela&lt;/em&gt;, de Daniel Pennac, Ed. Anagrama.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31030965-115937709528097479?l=libroandamio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://libroandamio.blogspot.com/feeds/115937709528097479/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31030965&amp;postID=115937709528097479' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115937709528097479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115937709528097479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://libroandamio.blogspot.com/2006/09/los-derechos-imprescindibles-del.html' title='LOS DERECHOS IMPRESCINDIBLES DEL LECTOR'/><author><name>LIBRO ANDAMIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14521135963580945799</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/LA2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31030965.post-115871167634164718</id><published>2006-09-19T16:39:00.000-07:00</published><updated>2006-09-19T17:21:16.426-07:00</updated><title type='text'>YOUTUBE.COM: EL ALEPH BORGIANO EN LA RED</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.matiklarweinart.com/images/gallery/aleph-08-above.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.matiklarweinart.com/images/gallery/aleph-08-above.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#3333ff;"&gt;El espacio virtual, lo más cercano al aleph borgiano, con sus 70 millones de videos&lt;br /&gt;Youtube.com, la posibilidad de tener el universo al alcance de un click.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El portal Youtube.com recibe a sus visitantes con un caudal de videos sobre todo lo que pasa en el planeta y sobre todos los que temas que se le pueda ocurrir a alguien&lt;br /&gt;Peleas callejeras, sordas, inútiles; videos de funerales tumultuosos en tierra islámica; rostros desfigurados, perseguidores de tornados, Jodorowsky en entrevista; Rigo Tovar, poeta y guapo; animales lejanos, cortometrajes multipremiados, musicales, los pechos de la Chiquitibum, tortura en Abu Grahib; la cámara se agita, Fallujah y la sangre en las paredes, promocionales: "bienvenidos a Tuvalú", imágenes de soldados a contraluz, fantasmas y sicofonías, explosiones distantes y rarezas, la cámara mira caer a la gente desde las Torres Gemelas el 11'09'01, pornografía soft, terror que se transmite desde la pantalla fría entre música de Eminem...&lt;br /&gt;En el sitio youtube.com se encuentran cuando menos 70 millones de videos de descarga gratuita. Aunque quizá no contenga todos los sitios del orbe ni desde todos los ángulos, la ventana de cinco centímetros con aumento a pantalla completa contiene el espacio grabable... youtube como aleph electrónico, capaz de hacer que no quede ninguna cosa que nos sorprenda. Los usuarios de todo el mundo han presenciado mil años de videos desde su creación, en febrero de 2005, según un cálculo reciente de The Wall Street Journal.&lt;br /&gt;Heredera de la novedad y del apresuramiento electrónico de Hi5, MSN, Messenger, Napster, ICQ y de los webblogs, youtube.com fue fundada en San Mateo, California, por Steve Chen y Chad Hurley; el sitio permite subir, ver y compartir videos, usa el formato Macromedia Flash y despliega sus posibilidades de ilimitada videoteca: millones de videos de entre uno y cinco minutos en promedio a los que se agregan unos 65 mil nuevos cada día, más de seis millones de usuarios registrados que miran cien millones de videos diarios, algunos dejan comentarios.&lt;br /&gt;El universo al alcance de un click, la página distribuye 60 por ciento de los videos de Internet. Su crecimiento tan acelerado y monopolizante obligó a Google a lanzar su propio servicio de video en junio de 2005 y que luego prometiera un pago por subir imágenes a él.&lt;br /&gt;Trampolín a la fama para personas que nunca la hubieran alcanzado medios convencionales, el oleaje de su público se vigoriza y cambia en semanas: de las imágenes de la caída al agua de un joven, el regiomontano "Edgar", que adquirieron inmensa fama, a las parodias de las campañas políticas de México y a los tonos de celular.&lt;br /&gt;Unas 29 millones de personas han activado el video de Judson Laiply, un comediante que en seis minutos interpreta la historia del baile. El vértigo de la fama de 15 minutos desvanecido en unos cuantos días. Lo reciente son las mil caras de Ahree Lee y el documental Me que ha sido visto en muy poco tiempo por dos millones y medio de personas. Retrato del paso del tiempo en el propio cuerpo, Lee se fotografió todos los días desde 2001 a 2004, sólo su cara y la parte superior de sus hombros. Quería encontrarse a sí misma, dijo.&lt;br /&gt;El paso del tiempo, a la manera de El cuento de Navidad de Auggie Wren, de Paul Auster, desbancó a los videos de Geriatric1927 vistos más de un millón de veces: un anciano de 79 años, que vive solo en el centro de Londres y que únicamente pretendía quejarse y refunfuñar.&lt;br /&gt;Lugar también para el fraude, los videos de LonelyGirl15 fueron de gran aceptación hasta que una investigación reveló que un equipo de cazatalentos estaba detrás de la chica de 16 años para proyectarla de manera masiva e impulsar una película sobre el caso. La garantía de una audiencia planetaria convenció a la disquera Warner para firmar uno de los primeros contratos comerciales con la página para crear el canal de París Hilton con 13 videos.&lt;br /&gt;El cúmulo de usuarios anónimos y de sucesos diversos constituye, sin embargo, la masiva audiencia del sitio electrónico; aquí conviven freakies, aficionados graciosos, imitadores que superan al imitado, éxitos televisivos, músicos con futuro que nadie conoce...&lt;br /&gt;En esta proliferación de la imagen, además de youtube.com, hay por lo menos otros 240 sitios de videos, según la pagina dabble.com: Daily Motion, Metacafé, Grouper, iFilm, Veoh, Neave.tv, Blip.tv, www.notodofilmfest.com...&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;"Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno de ellos me reflejó..." escribió Jorge Luis Borges en 1949, ¿quién se atreve a buscar estas escenas en youtube.com?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;"Excesiva proximidad de todo, una promiscuidad infecta de todo", obscenidad de lo visible, "de lo demasiado visible, de lo más visible que lo visible, la obscenidad de lo que ya no tiene secreto", apuntó en 1987 Jean Baudrillard en su ensayo El otro por sí mismo.&lt;br /&gt;Si, como escribe Néstor García Canclini, los nuevos dispositivos de información ofrecen más poder "para usar la red para la aplicación que desee, en el lugar y el tiempo que mejor le favorezca", justo el lema de youtube.com: "Broadcast yourself", el nicho de usuarios con acceso a Internet (15 por ciento de la población mundial, según algunas estimaciones), diría Baudrillard, se haya ante un delirio de la comunicación, un estado de fascinación y vértigo.&lt;br /&gt;Nos dieron el control de la programación y, en youtube.com, alguien programó las muertes, las peleas y los asesinatos, escenas de horror cotidiano musicalizadas con los temas del momento. En este viaje, con su duración posible de horas y horas, comúnmente inicia y termina solo. Pero también se pueden mirar las primeras imágenes de la televisión, eludir la censura de CNN en Irak, programas de televisión antiguos, arco iris eternos, persecución de tornados y las caderas como tornados de Shakira, a Magdolna Ruzsa sin mover las caderas pero que estremece el alma con una versión de Enderlezi de Bregovic...&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;"Sentí infinita veneración, infinita lástima", dijo Borges en El Aleph, "temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver".&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Y es que la pantalla nos sobrevive muy a pesar nuestro, si Ikram Antaki dijo que la imagen que definiría la televisión respecto al ser humano es la luz fría, los diálogos confusos de una pantalla de televisión brillante en la oscuridad que cabe en el cuarto a las tres de la mañana cuando todos duermen, la inmensa red virtual de youtube.com reinventa el tedio de quien está cansado de la interminable sucesión de vértigos.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;"Cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca?", se preguntaba el vidente argentino.&lt;/span&gt; Temporada de lluvia con la red al alcance, Bernardo Soares se aproximaría íntimamente: "Trato de discernir en mí las sensaciones que tengo ante este caer en hilos de agua sombríamente luminosa, que resalta contra las fachadas sucias y más aún contra las ventanas abiertas. Y no sé que siento, no sé qué quiero sentir, no sé qué pienso ni qué soy".&lt;br /&gt;Una forma de placer aleatorio y vertiginoso, en youtube.com ¿Cómo describir la fascinación que ejerce un sistema ilimitado, como burbuja electrónica que explota en múltiples direcciones?&lt;br /&gt;Tomado de&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.jornada.unam.mx/2006/09/17/a04n1cul.php"&gt;http://www.jornada.unam.mx/2006/09/17/a04n1cul.php&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31030965-115871167634164718?l=libroandamio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://libroandamio.blogspot.com/feeds/115871167634164718/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31030965&amp;postID=115871167634164718' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115871167634164718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115871167634164718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://libroandamio.blogspot.com/2006/09/youtubecom-el-aleph-borgiano-en-la-red.html' title='YOUTUBE.COM: EL ALEPH BORGIANO EN LA RED'/><author><name>LIBRO ANDAMIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14521135963580945799</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/LA2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31030965.post-115690659283395370</id><published>2006-08-29T19:53:00.000-07:00</published><updated>2006-08-29T19:56:32.860-07:00</updated><title type='text'>PRÓXIMA REUNIÓN</title><content type='html'>El 26 de septiembre nos reunimos de nuevo, en la sede de Libro Andamio, a las 19: 00 hrs.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31030965-115690659283395370?l=libroandamio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://libroandamio.blogspot.com/feeds/115690659283395370/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31030965&amp;postID=115690659283395370' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115690659283395370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115690659283395370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://libroandamio.blogspot.com/2006/08/prxima-reunin.html' title='PRÓXIMA REUNIÓN'/><author><name>LIBRO ANDAMIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14521135963580945799</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/LA2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31030965.post-115658549406621937</id><published>2006-08-26T02:36:00.000-07:00</published><updated>2006-08-26T02:44:54.083-07:00</updated><title type='text'>LA BIBLIOTECA DE BABEL (FRAGMENTO)</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/1600/libros.0.jpg"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/libros.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todos los hombres de la Biblioteca, he viajado en mi juventud; he peregrinado en busca de un libro, acaso del catálogo de catálogos; ahora que mis ojos casi no pueden descifrar lo que escribo, me preparo a morir a unas pocas leguas del hexágono en que nací. Muerto, no faltarán manos piadosas que me tiren por la baranda; mi sepultura será el aire insondable; mi cuerpo se hundirá largamente y se corromperá y disolverá en el viento engendrado por la caída, que es infinita. Yo afirmo que la Biblioteca es interminable. Los idealistas arguyen que las salas hexagonales son una forma necesaria del espacio absoluto o, por lo menos, de nuestra intuición del espacio. Razonan que es inconcebible una sala triangular o pentagonal. (Los místicos pretenden que el éxtasis les revela una cámara circular con un gran libro circular de lomo continuo, que da toda vuelta de las paredes; pero su testimonio es sospechoso; sus palabras, oscuras. Ese libro cíclico es Dios.) Básteme, por ahora, repetir el dictamen clásico: La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible.&lt;br /&gt;                                                                                      &lt;br /&gt;                                                                                                                                       &lt;em&gt;Jorge Luis Borges&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31030965-115658549406621937?l=libroandamio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://libroandamio.blogspot.com/feeds/115658549406621937/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31030965&amp;postID=115658549406621937' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115658549406621937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115658549406621937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://libroandamio.blogspot.com/2006/08/la-biblioteca-de-babel-fragmento.html' title='LA BIBLIOTECA DE BABEL (FRAGMENTO)'/><author><name>LIBRO ANDAMIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14521135963580945799</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/LA2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31030965.post-115658015769499786</id><published>2006-08-26T01:10:00.000-07:00</published><updated>2006-08-26T02:04:13.073-07:00</updated><title type='text'>EL ACCESO A LOS LIBROS EN EL MEDIOEVO</title><content type='html'>En los primeros siglos de la Edad Media muy pocas personas tenían acceso a los libros, pues la gran mayoría de ellas pertenecían al ámbito religioso. Sin embargo, paulatinamente hubo otros grupos sociales que comenzaron a tener y usar libros, especialmente a partir del siglo XII. Además de los monjes, sacerdotes y misioneros, conocieron los libros emperadores, aristócratas, coleccionistas ricos y estudiantes que los consultaban en las bibliotecas de las Universidades que se fundaron hacia el siglo XIII.&lt;br /&gt;Los libros para misioneros se relacionaban con la educación cristiana, con ilustraciones didácticas y textos explicativos (como Biblias, salmos, evangelios y libros que contenían consejos prácticos para pastores). Los emperadores y reyes encargaban libros lujosos y muy decorados, que exhibían para provocar la admiración de sus visitantes o regalaban en ocasiones especiales, generalmente en bodas o encuentros diplomáticos.&lt;br /&gt;En el siglo XII, con la gradual penetración de libros en el mundo secular dio como resultado talleres laicos con escribanos profesionales que competían con los scriptoria monásticos. Hubo casos en que un grupo de laicos financiaba la fabricación de un libro. El ascenso de universidades y escuelas catedralicias creó una nueva necesidad de libros: manuales para uso escolar y educacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Los libros en la Edad Media&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos fueron tratados teológicos, glosas e interpretaciones de la Biblia, manuales y textos legales, poemas didácticos, manuales astronómicos y libros sobre la naturaleza, historia, etcétera. La demanda de estos libros llevó a la emergencia del comercio profesional de libros, especialmente en los centros universitarios de Paris, Boloña, Padua y Oxford.&lt;br /&gt;En el siglo XIII comenzaron a proliferar los libros ilustrados de contenido secular como: crónicas de casas reales, tratados de moral, libros de cocina, libros de torneos, novelas de caballería. Estos libros se hicieron para jóvenes aristócratas, en donde se presentaba la vida ejemplar que debía seguir la aristocracia. La aristocracia también consumía libros con canciones y novelas, libros de viaje, temas antiguos y vidas de santos. El mejor ejemplo de libros dedicados a la devoción privada de los aristócratas son los “Libros de horas”, muy populares en el siglo XV. Más adelante, en los siglos XV y el XVI, se volvió popular entre los ricos coleccionar libros que contenían el pensamiento humanista de la antigüedad clásica.&lt;br /&gt;El arte de los manuscritos iluminadosEl gran desarrollo de los manuscritos iluminados fue impulsado por la invención del “libro”, es decir cuando se cambiaron los rollos de papiro por códices elaborados a partir de la unión de sus hojas. La iluminación de libros fue una de las formas artísticas más importantes hasta el siglo XVI. En los principios de la Edad Media la mayoría de los pintores de miniaturas eran monjes —ocasionalmente monjas o miembros del clero secular— que trabajaban en los scriptoria de los monasterios al lado de escribas o scriptores, que también eran monjes.&lt;br /&gt;La mayoría de los artistas profesionales de la Edad Media tardía trabajaban sólo en la iluminación de libros, pero otros estaban involucrados tanto en trabajos de miniaturas como en pinturas de gran escala, como frescos y altares. Los iluminadores pertenecían a los gremios de pintores o de aquellos que se dedicaban al comercio de libros. Algunos escribas comenzaron a firmar sus textos en el siglo VI; sin embargo, no sobrevive ninguna firma de iluminadores antes de los siglos VIII y IX. En algunos casos, el escriba y el iluminador podían ser la misma persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Generalmente, varios iluminadores compartían la decoración de un libro. Las diferentes fases de trabajo de una misma miniatura eran llevados a cabo por varios miembros de un mismo taller: el maestro era responsable de la parte más complicada y determinante del trabajo, como la composición; a los aprendices se les confiaba el trabajo más mecánico, que consumía mayor tiempo y que requería menos experiencia, como la preparación de los colores o el refuerzo en tinta del dibujo preeliminar. Algunas veces las hojas separadas de un códice que aún no era unido se daban a diferentes pintores para decorar. Ellos tenían que armonizar todo el trabajo.&lt;br /&gt;Así la especialización del trabajo en la elaboración de un libro creó distintas disciplinas. Estaban quienes unían las páginas de los códices, quienes mezclaban los colores, quienes se encargaban de la composición y el diseño y dibujo de las figuras, quienes pintaban con colores las figuras, quienes hacían la filigrana y el ornamento decorativos, quienes les daban su acabado lustroso a las miniaturas, etcétera. Durante el proceso de escribir, el escriba dejaba espacios en blanco para las ilustraciones y en los márgenes del libro describía en una nota qué escenas debían pintarse; es decir dejaba instrucciones para el iluminador, incluso le decía qué colores debían emplearse en la miniatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los manuscritos se pintaban diversos motivos, como figuras de animales, monstruos, caracteres humanos. Las letras iniciales de los textos frecuentemente se decoraban, generalmente con una escena relacionada con el texto. Las decoraciones más ambiciosas cubrían un cuarto, la mitad o hasta una página completa. Los iluminadores copiaban otras miniaturas o se apoyaban en manuales sobre decoración de libros.&lt;br /&gt;Al principio de la decoración de un códice, el libro se encontraba en hojas separadas. Una vez que la escritura del manuscrito había sido completada, el proceso de pintura empezaba con la aplicación de los colores básicos y el delineado del dibujo. Después se aplicaban las sombras y los tonos más oscuros, luego los blancos que creaban efectos lumínicos. Los colores eran pigmentos vegetales o minerales molidos, que se integraban con clara o yema de huevo (como en la técnica de tempera), azúcar o cera de oído.&lt;br /&gt;Estrictamente hablando, un manuscrito iluminado es el que contiene finas hojas de oro o plata en su diseño. Estos eran los manuscritos más preciados; sin embargo, había monjes que renunciaban a estos lujos porque se consideraban inapropiados respecto de la vida austera que debían llevar. En el caso de los libros que se vendían, muchas veces el copista dejaba en blanco el lugar de las letras floridas (capitulares) y de las miniaturas para que un comprador modesto pudiera comprar el manuscrito tal como estaba; en tanto un cliente más rico podía hacer pintar los espacios reservados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomado de:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://sepiensa.org.mx/contenidos/historia_mundo/media/cultura/libros_2.htm"&gt;http://sepiensa.org.mx/contenidos/historia_mundo/media/cultura/libros_2.htm&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31030965-115658015769499786?l=libroandamio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://libroandamio.blogspot.com/feeds/115658015769499786/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31030965&amp;postID=115658015769499786' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115658015769499786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115658015769499786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://libroandamio.blogspot.com/2006/08/el-acceso-los-libros-en-el-medioevo.html' title='EL ACCESO A LOS LIBROS EN EL MEDIOEVO'/><author><name>LIBRO ANDAMIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14521135963580945799</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/LA2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31030965.post-115657784362131411</id><published>2006-08-26T00:32:00.000-07:00</published><updated>2006-08-26T01:05:44.516-07:00</updated><title type='text'>LIBRO ANDAMIO</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/1600/LA2.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/LA2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31030965-115657784362131411?l=libroandamio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://libroandamio.blogspot.com/feeds/115657784362131411/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31030965&amp;postID=115657784362131411' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115657784362131411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115657784362131411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://libroandamio.blogspot.com/2006/08/libro-andamio.html' title='LIBRO ANDAMIO'/><author><name>LIBRO ANDAMIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14521135963580945799</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/LA2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31030965.post-115272696392797103</id><published>2006-07-12T10:52:00.000-07:00</published><updated>2006-08-26T01:07:55.353-07:00</updated><title type='text'>HOY NACEMOS</title><content type='html'>¡Hola a todos! Hoy, 12 de julio de 2006, siendo las 12:50 horas, en Ciudad de México, nace el sitio virtual de Libro Andamio. Somos una asociación civil, sin fines de lucro, que promueve la lectura y el arte en general.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31030965-115272696392797103?l=libroandamio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://libroandamio.blogspot.com/feeds/115272696392797103/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31030965&amp;postID=115272696392797103' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115272696392797103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31030965/posts/default/115272696392797103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://libroandamio.blogspot.com/2006/07/hoy-nacemos.html' title='HOY NACEMOS'/><author><name>LIBRO ANDAMIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14521135963580945799</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='25' src='http://photos1.blogger.com/blogger/7609/3340/320/LA2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
